RUTINA EN PAREJA

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Rutina en pareja


Por qué los humanos tememos a la monotonía, a la rutina? Te lo diré. 1. No nos educan para tener el control y manejo de nuestras circunstancias, y 2. No nos enseñan a evolucionar, a transmutarnos. Nos venden la idea de que la educación preescolar, primaria, secundaria, preparatoria y universitaria (20 años) es educación para la vida, pero ¿qué vida? ¿La vida de sobrevivir? La vida apegada a un sistema del cual vivimos nosotros mismos quejándonos de lunes a viernes? Es decir, nos educan 20 años como mínimo para apegarnos a un sistema esté como esté. No nos educan para desarrollar una mente y corazón que sean capaces de construir la sociedad que queremos. Nos pueden decir: “La vida no es como tú quieres; no puede girar en torno tuyo”. Yo te sugiero que no quieras cambiar la vida a fuerzas. Invita a la vida a que cambien juntos; inspira a tu vida; coquetéale. De este modo ni la vida te forazará a cambiar a su antojo ni tú te pelearás con la vida por no ser hoy lo que quieres que sea. Cambien juntos.

 

¿Qué aprendemos en las escuelas?

Seguidamente toco el tema de que no nos enseñan a evolucionar, a cambiar. Revisa los planes de estudio que has llevado o llevas en tu escuela. Cuántas materias hablan sobre cómo dejar tu tristeza, tu ira reprimida, cómo ganar más dinero, cómo amar más a tu familia y a ti mismo, cómo tener más orgasmos, cómo seleccionar mejor a tus amistades, cómo recuperarte de una infidelidad o una traición, cómo reconciliarte con una ex pareja, cómo dialogar más con tus hijos o con tus padres, cómo colaborar con los políticos para tener un mejor gobierno? En resumen, nos han enseñado a aprender diversos conocimientos de poca utilidad visible. Claro está que cuando te animas a cambiar en los temas que he mencionado, comienzas a convertirte en un rebelde para la sociedad; un rebelde que lo cuestiona todo pero que también desarrolla una fe inquebrantable para construir un mundo mejor. Un rebelde que sabe que para cambiar el mundo primero debe cambiar su mundo interior: sus paradigmas y sus miedos. Habrá momentos donde caminarás solo. Es un dolor normal. Pero cuando te animes a transitar notarás que hay varias personas que están transitando el mismo sendero. Y lo curioso es que los que hoy están en la zona de confort tarde o temprano iniciará su propio viaje.

 

Pasamos 20 años ejercitando el pensamiento racional y ninguno el corazón

Piensa en esto: se inventó la escuela desde preescolar hasta posgrado con la intención de prepararnos para un futuro laboral que dura, en promedio, 40 años; después, se supone, debemos jubilarnos. La idea es ser personas productivas que mantengan a la nación próspera. Es decir, que estudiamos 20 años para trabajar 40. No obstante, la vida en pareja que prácticamente todo humano anhela es para toda la vida. Y estamos hablando que la expectativa de vida ronda los 80 años. El deseo de contraer nupcias o de formalizar una relación aparece aproximadamente a los 28 años de edad. Esto quiere decir que estaremos viviendo 52 años con una persona en modo pareja. 52 años de vida en pareja está de pensarse. Pero no para que te asustes sino para que tomes consciencia de la preparación que se requiere con miras hacia un estilo de vida que es más amplio que la vida laboral. ¿Si nos preparan 20 años para ser productivos otros 40, por qué no nos preparan 30 años para ser felices en pareja otros 52 años?

 

Rutina en pareja

Si tomamos en cuenta que no existe una formación académica de nuestro hemisferio derecho, de la intuición y la inteligencia emocional que vaya a la par de la educación tradicional, es de esperarse que falte en muchas relaciones de pareja la habilidad para mantener la “llama encendida”. Esto es que ambos sientan uno por el otro enamoramiento, amor, fusión, deseo, atracción. Si bien hay diversas opiniones en cuanto a cómo va cambiando la manera en que ambos miembros de la relación se van sintiendo, el punto central es que desean seguir sintiendo un deseo de permanecer juntos. Básicamente, la rutina se da porque los integrantes de la relación no tienen el hábito de renovarse a sí mismos. Algo típico es que dejan de coquetearse y re enamorarse porque no se sienten sexys. No hacen ejercicio, no cuidan su alimentación, no compran ropa sexy. Se cree que al ser pareja, el amor debe bastarse por sí solo. La mente requiere novedad, de lo contrario al rato va a buscar a otra persona con quien fantasear. Jamás nos enseñaron en las escuelas el arte de cambiarme a mi mismo. Crecemos con el paradigma de “así soy y así me deben querer”.

 

Los problemas hartan

Otra situación que ocasiona que se alcance un nivel de rutina que “ahoga” es el tener problemas. Cuando alguien pregunta a otra persona cómo le va en su relación suele contestar: “bien, con los problemas típicos de toda pareja”. Tal parece que nos vamos familiarizando con la idea de que toda relación debe tener sus problemas. Me atrevo a afirmar que un factor común de dichos problemas son los celos y el enojo. Los celos provienen de inseguridades infantiles, y el enojo proviene de poseer expectativas muy específicas hacia la persona que son más fuertes que el mismo deseo de conocer auténticamente la realidad de cómo es la pareja, con lo que proviene una decepción y reclamos. Como no existe una cultura que enseñe cómo tratar nuestros celos y el enojo, estas emociones van dejando capas residuales en nuestras células que opacan el amor que sentimos hacia nuestra pareja, el deseo y la atracción son las primeras emociones que se van diluyendo, experiencia tal que asusta por sí misma, pues una de las sensaciones mas desagradables que puede experimentar una pareja es la ausencia de atracción y erotismo.

 

La humildad de corazón

Finalmente, la clave que recomiendo es desarrollar humildad de corazón. Existe en algunas personas cierta afición a tener la razón, a ser perfeccionistas y esperar que el otro cumpla nuestras expectativas. Dichas personas ven el mundo desde un cristal de perfección el cual les permite disfrutar la vida como es, incluyendo a la pareja. Aquello que se sale de lo esperado lo miran con temor y se vuelven retraídos, desconfiados; son los típicos que dicen: “no necesito a nadie”, “yo puedo por mí mismo” pero entonces se pierden la dicha de la flexibilidad y del amor incondicional; les cuesta perdonar. Es por ello, amigos, que es básico desarrollar una actitud relajada. Para desarrollar la humildad recomiendo trabajar en psicoterapia la famosa coraza emocional que impide el contacto con la vida imperfecta, esa coraza que protege de la decepción pero que también impide que el orgullo y el dolor se vayan rápido del corazón.

 

4 comentarios en “RUTINA EN PAREJA

    1. Hola lupis Alonso e subido unos blogs llamados “Los beneficios de enojarse” y “El arte de saber frustrarse y decepcionarse” creo podrían interesarte.

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