Mentalidad de pobreza en la pareja

¿Te asombras de leer este título? A mí me sorprendió la idea cuando noté que varias personas me afirman que no sueltan a su pareja debido a que temen no encontrar a alguien mejor. ¿Pobreza? Hemos escuchado el término pobreza en contexto de las finanzas, de dinero, pues.

 

Mentalidad de pobreza

La mentalidad de pobreza significa que tu patrón de pensamientos se basa en carencia, escasez, miseria. Muchas personas viven en ambientes donde los recursos materiales son nulos, escasos o  viejos. A veces, de niños nos decían en repetidas ocasiones frases como: “no se puede todo en la vida”, “decídete por un juguete porque dos no se puede”, “no tenemos dinero”, “la vida es dura”, “el amor no existe”, “tenemos que cargar nuestra cruz”. Estas frases son programaciones que, de tanta repetición y de tanto estar expuestos a ellas, acabamos creyéndolas, haciéndolas nuestras.

 

Nuestro cerebro

El cerebro es como una esponja que absorbe información de lo que ve y lo que escucha, puede que esté en desacuerdo o no, pero la mente no discrimina y, al paso del tiempo, acaba asumiendo como propio aquello a lo que estuvo expuesto. Esto explica por qué muchas niñas que vivieron angustiosamente en ambientes donde papá maltrataba a mamá, terminan involucrándose con parejas que les maltratan. Esto explica por qué algunos niños que tuvieron a papás que que violentaban a mamá tienden a repetir de adultos el mismo estilo de relacionarse con sus propias parejas.

En resumen, la mente no distingue entre lo bueno y lo malo. Sólo distingue entre lo placentero y lo doloroso. Aquello que muestras a tu mente, lo acabará adoptando. Sólo un proceso de toma de consciencia y de purificación puede contrarrestar el efecto tóxico de algunas creencias que tu mente ha asimilado. De lo contrario, la tendencia será la repetición de patrones de pensamiento, de sentimiento y de comportamiento.

 

Sentimiento de merecer

Si hemos crecido teniendo mentalidad de pobreza, es fácil que carguemos en nuestras células el sentimiento de no merecer. La palabra merecimiento casi no aparece en el vocabulario de una persona promedio. La gente no anda por la vida diciendo “me merezco esto” o “me merezco aquello”, sin embargo, ¿has sentido que cuando todo está marchando bien en tus asuntos, como la escuela, el trabajo, la familia, la economía o la pareja, te asalta un pensamiento de que algo malo puede suceder? Esto es debido a tu patrón de pensamiento de pobreza que te hace creer y sentir que lo bueno que la vida te da no es duradero.

Qué clase de pareja merezco

Nos han enseñado que desear o ambicionar es malo; nos han enseñado que andar de pareja en pareja es inmoral; nos han enseñado que creernos importantes es vanagloriarse; en resumen, nos han dado mensajes sutiles que merman nuestra seguridad en nosotros mismos, que no contribuyen al desarrollo de una autoestima elevada. Las repercusiones en torno al tema de pareja no se hacen esperar. He escuchado varias veces como hombres y mujeres se aferran a su actual pareja aunque ya no la amen por el temor a no encontrar a otra persona que se fije en ellos. He escuchado a personas que me dicen: “Hugo, me da flojera volver tener que encontrar a alguien y conocernos desde cero; tener que contarle mi vida y escuchar la suya. Ya no estoy para eso”. Naturalmente este pensamiento las mantiene en una zona de confort donde se han estancado, pues su capacidad de amor ya no se ve obligada a crecer y tampoco contribuyen mucho al crecimiento de su actual pareja; comienzan a volverse adictos al sufrimiento.

 

Mediocridad en el amor

La situación no acaba ahí, pues sus paradigmas en torno al amor de pareja comienzan a derramarlos sobre otras personas, haciéndose una ola expansiva de mediocridad. De este modo se va contrayendo la idea de que no merecemos el amor incondicional de una pareja. Vamos creyendo que la pareja que tenemos es lo único a que podemos aspirar. Vamos repitiendo la idea de que el amor y la toxicidad necesariamente van juntas, cayendo en un sentimiento de desesperanza que nos envuelve como humanidad. Se va creyendo en la idea de que tener una relación de pareja que dure mucho tiempo es lo máximo y prueba de madurez emocional, sin tomar en cuenta la calidad de tal relación y si se está aprendiendo a evolucionar y a amar dentro de ella. No pocas son las personas que afirman que es mejor quedarse en una relación por comodidad financiera, para no “lastimar” a los niños con una ruptura familiar o por el miedo al qué dirán.

 

Vida intrauterina

Otro factor importante que sólo esbozaré es nuestra vida intrauterina. Al estar en el vientre materno absorbemos las emociones y los pensamientos de nuestra madre. Como la mayoría de las mamás embarazadas tienen miedo por alguna u otra razón, es normal que tengamos en nuestras células y en nuestro subconsciente un patrón repetitivo de miedo tal cual lo vivió nuestra madre. Este miedo es una variable al momento de seleccionar pareja: a mayor miedo vivido en el vientre, más grande el sentimiento de no merecer a una persona que nos ame y que no la haga tanto de rollo.

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