Cómo hacer que mi hijo sea feliz

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Algo que tenemos que acabar de entender los adultos es que los niños son en buena medida el reflejo de sus padres. Y no me refiero sólo a la genética sino al estilo de vida que les mostramos. A veces la gente me pregunta cómo hacer para que su hijo deje de ser berrinchudo. Me dicen “es que antes obedecía”. Y yo me pregunto: ¿quién entiende a los adultos? Por un lado nos quejamos de que somos unos borregos que dejamos que pisoteen nuestros derechos los gobernantes corruptos y por otro lado queremos seguir con una educación que se base en obediencia.

 

¿Qué clase de hijo deseas tener?

La forma en que abordo tal situación es cuestionando a papás y mamás sobre qué clase de hijos desean tener. Lo cierto es que los papás no se ponen mucho a pensar sobre cómo desean la vida adulta de sus hijos. A lo más, los ven profesionistas y casados con hijos. Al seguir cuestionándoles sobre por qué quieren ese modelo de vida me suele decir que lo que buscan es su felicidad. A estas alturas del partido de la vida, con tanta información y con el tema de la diversidad, pensar que la felicidad se basa sólo en tener una profesión y en un matrimonio con hijos es un argumento obsoleto.

 

Cómo se consigue la felicidad

Entendamos de una vez que la felicidad se basa en tres cosas: 1) La sanación de heridas emocionales, 2) Encontrar una vida con propósito y 3) Encaminar nuestros talentos hacia ese propósito de vida. ¿Pero quién te enseña a ser feliz? La psicología ya ha encontrado caminos para enseñar a las personas a descubrir su auténtica felicidad. Por ejemplo, Martin Seligman es un psicólogo que ha estudiado de manera sistemática la forma en la cual las personas pueden ser felices haciendo uso de sus fortalezas psicológicas. Afirma que la psicología no debería ser sólo una ciencia que se encargue de estudiar lo patológico de las personas sino que también debe estudiar cómo son las personas felices y si se puede aprender a ser feliz.

Heridas emocionales y felicidad

En cuanto a la sanación de las heridas emocionales, puedo decirte que en nuestro subconsciente guardamos patrones de pensamiento autodestructivo, algo que Freud llamó  instinto de muerte o tánatos. Estos patrones de pensamiento funcionan como un software, como una app que nos ayuda a mejorar la vida o a hacerla tóxica y sufrible; así, por ejemplo, tenemos una aplicación para el manejo del dinero, otra para tener éxito en el amor, otra para ser felices. El detalle es que, así como suelen existir apps, poco funcionales, así también tenemos muestras apps que no nos lleva a conseguir el resultado ideal. Estas funciones que se guardan en nuestra mente subconsciente provienen de heridas emocionales que hemos tenido desde que estamos en el vientre materno. Todas las heridas emocionales tienen como punto de partida el sentirnos rechazados o abandonados. Y recalco el sentirnos pues la realidad puede ser una cosa y la percepción de los hechos es muy personal. Si, además, tomamos en cuenta los abandonos reales o los rechazos con dolo que a veces experimentamos los humanos, la lista de heridas emocionales se alarga. Luego, entonces, ¿cómo podemos esperar ser felices y disfrutar de las bendiciones de la vida si no buscamos el apoyo de un psicoterapeuta?

 

Primer requisito: ser feliz

A menudo me quieren enviar a psicoterapia a los niños; asimismo, desea enviarme a los hijos adolescentes. Eso es genial. Aunque yo recalco que el primer paso es que el papá o la mamá acudan a psicoterapia, pues la sanación debe comenzar con ellos, ya que de poco sirve que los hijos inicien un proceso para cambiar ellos mismos si al rato van a casa, donde se encuentran las relaciones contaminadas por las peleas y los enojos. De igual manera, suelo preguntar a los padres si son felices: las miradas se torna vacilantes. En ese punto es cuando enfatizo que la mejor manera de asegurar la felicidad de los hijos es siendo felices ellos. La fórmula para convertir a los hijos en neuróticos es fácil: pelearse, sufrir, victimizarse, buscar excusas para no cambiar y quejarse de todo. La fórmula para ser feliz la he descrito líneas arriba. La decisión es tuya.

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